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La reformulación de la tradición
Esta sala reúne obras de temas tradicionales con reinterpretaciones que se van alejando de los cánones académicos.
La ninfa sorprendida pintada por Eduard Manet en 1861 es una obra capital. Es la primera vez que el autor planteó alteraciones formales e iconográficas a un tema conocido: la ninfa acechada por faunos.
El personaje mitológico pierde su condición etérea e idealizada para presentarse como una mujer rolliza de rasgos definidos. La figura irradia luz proyectando sombras en distintas direcciones. El color modula el cuerpo con reflejos verdosos, mientras contrasta audazmente en los mantos.
El alejamiento de las pautas académicas orientó su búsqueda que se plasmó en obras posteriores y ganó la admiración de la generación joven: los futuros impresionistas.
Las obras de Henri Fantin Latour, Eduardo Rosales y Adolphe Monticelli, realizadas durante las décadas de 1870 y 1880 fueron contemporáneas a las propuestas del Impresionismo y mantuvieron su propia individualidad.
Aunque algunos desnudos todavía invoquen nombres mitológicos, demuestran su permeabilidad a las innovaciones plásticas contemporáneas. Las carnaciones se iluminan con toques de color, mientras las pinceladas se sueltan para abrir las formas. Si bien las flores continúan en interiores iluminados desde una sola dirección, la textura se enriquece mediante ligeros empastes.
Estas obras compartieron un clima de convivencia y asimilación de diferentes tendencias que permitieron la reformulación de los cánones estéticos.
Pintura francesa de la segunda mitad del siglo XIX. El preimpresionismo.
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